Canoa
El 14 de septiembre de 1968 es una fecha llena de indignación para la
comunidad estudiantil de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, esta
fecha marca la impugnación a los delitos ocurridos ante un grupo de estudiantes
en la comunidad de San Miguel Canoa.
La narración de los tres sobreviviente ante esas deprimentes escenas de
ignorancia, argumentaron los detalles y motivos de su viaje.
Inicialmente los 5 jóvenes (Ramón, Roberto, Miguel, Jesús y Julián) se disponían
a escalar la Malinche, pero al caer la noche una fuerte lluvia trunco sus
planes obligándolos a pedir asilo en el Ayuntamiento y a la Iglesia.

Al negarles el asilo se resguardaron en una tienda de la localidad, en este
establecimiento los jóvenes entablaron una relación amistosa con un joven
pintor Odilón García quien amablemente al ver el problema en el que se
encontraban le ofreció quedarse en casa de su hermano Lucas.
Lo que los jóvenes no sabían, es que a su llegada los habitantes de la
comunidad comenzaron a correr rumores de que se trataba de la llegada de
comunistas que los únicos propósitos que tenían eran el agraviar a la
comunidad, uno de los rumores que surgió fue el que querían atacar al cura y al
presidente municipal de la zona.
Ante la calurosa estadía que les ofrecía Lucas, no se percataban ante el
atroz crimen del que iban ser víctimas.
Transcurrido el tiempo los habitantes de San Miguel Canoa organizaron una
revuelta para "defender sus bienes y autoridades" llegaron a las
puertas del hogar de Lucas, en el interior se encontraban Lucas, su esposa, sus
tres hijos, su hermano Odilón y sus 5 huéspedes.
Al entrar a la casa, Lucas siguió defendiendo a los muchachos pero cayó
herido tras un golpe con una pala Jesús y Ramón fueron brutalmente golpeados y
poco después caían convalecientes.
Julián, Roberto Miguel y Odilón fueron atados y llevados al centro del
pueblo en donde se disponían a lincharlos.
Odilón cayó muerto al recibir un impacto de bala en el rostro. Julián y
Roberto tras una brutal e interminable lluvia de golpes cayeron inconscientes,
sus verdugos abandonaron el lugar no sin antes rematarlos.
Miguel siendo el único por morir fue rescatado milagrosamente por la llegada
del ejército y la policía que tuvo intervención gracias a la llamada del único
habitante del pueblo que contaba con teléfono.
El resultado de esa noche fue de cuatro muertos Jesús, Ramón, Odilón y Lucas
tres heridos de gravedad Roberto, Miguel y Julián quienes pasaron por un largo
tiempo en recuperación.
A la mañana siguiente el enunciado de periódicos locales y algunos
nacionales demostraba la poca cultura y el gran problema que acontecía el país.
El consejo estudiantil de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla tomo
cartas en el asunto presionando al gobierno a comprometerse a manejar la consecuencias
de estos actos conforme a la ley.